JAVIER JUAREZ ROZAS

El pasado día 2 de abril, en plena Semana Santa, cuando los amigos aprovechábamos para volver a reunirnos, fallecía en Santander Javier Juarez Rozas. Allí, junto al cantábrico, rodeado del dolor de los suyos.
Javi era una persona comprometida, un hombre que no se quedaba en las palabras, sino que a todos nos reclamaba siempre actuar. Era una persona que no quiso ser solo espectador… y lo consiguió.
En Eibar, el otro pueblo de sus amores junto al Ampuero de sus raíces (y en los últimos años también Colindres, donde era muy querido) deja una imborrable huella por su extensa aportación humana y profesional a lo largo de tres décadas de ejercicio de la actividad docente como profesor de la Universidad Laboral de Eibar, hoy “IES Uni Eibar-Ermua”.
En el homenaje de reconocimiento a sus dotes humanas y brillante trayectoria profesional que le rindió la dirección de su querida Uni, con la presencia de numerosos profesores, exprofesores, alumnos y antiguos alumnos, familiares, políticos y amigos, se recordaron por los intervinientes en el acto (entre ellos su hijo Xavier) vivencias compartidas con él, sus aportaciones al mundo de la enseñanza en la comarca de Bajo Deba, y su trayectoria vital como persona. El homenaje fue recogido para “El Diario Vasco” por Alberto Echelay en una amplia y sentida crónica.
Como ampuerense, sentía su pueblo como una pasión, enamorado de nuestras cosas porque las había vivido y sentido como propias, desde crio hasta el último momento.
Su carácter rebosaba cariño y afabilidad, lo que unido a una cultura excepcional hacía de él un compañero encantador. En efecto, la cultura, la literatura, fue otra de sus grandes pasiones, pero su actividad docente como catedrático de esa asignatura no fue otra cosa que una herramienta añadida al servicio de un hombre que siempre fue cercano.
Se comprende fácilmente que cuando pusimos en marcha nuestro Certamen de Relato Corto, nadie mejor que él para echarnos una mano. Se lo propusimos y no lo dudó. Fue integrante del jurado en las primeras ediciones del concurso, lo que nos aseguraba el acierto al tratar de encontrar calidad técnica entre todos los escritos recibidos. Luego, cuando convencimos a un famoso corredor para que viniera a Ampuero, Javi, que era su compañero en el Instituto, nos ayudo de nuevo. Y a veces, en las tertulias se oía su voz elevándose desde el fondo de la sala para interpelar al orador.
Sabemos que el mayor golpe ha sido para sus padres, para María, para sus hijos y hermanos. No podemos consolarles pero queremos decirles que también era un poco nuestro y que nos perdonen cuando nos oigan presumir de haber sido sus amigos.
Ahora resignarse, buscar en el paso del tiempo un calmante para asumir lo que ha pasado. No. Lo que haremos es lo que le vimos hacer a él: aprovechar el tiempo, sabiendo que la persona que hace más cosas vive más, que disfruta del tiempo como si durase el doble y que la edad cronológica es solo un contador vacío.
ES uno de los nuestros y sigue con nosotros. Nos dejó alguna idea que trataremos de llevar a la práctica. Y muchas veces, cuando no le veamos, pensaremos: quizás… quizás no le tocaba venir este fin de semana.
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