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SORTEO DE LA A.C "LA ENCERRONA" CELEBRADO EL 15/10/2007

NÚMERO PREMIADO: 012


 

 

 

 



 

EN OTOÑO

 

El 30 de noviembre pasado no desaproveché la ocasión de asistir en Tordesillas a una de las muchas actividades que la Asociación de Pandas Tordesillanas viene realizando. Se trataba de la V Jornada Taurina Fiesta Tradicional de Tordesillas, en esta ocasión dedicada a la seguridad en los encierros.

En el acto, moderado por Javier González Celay, participaron como ponentes Callo Martín (coordinador de transporte de Cruz Roja), David Rodríguez, uno de los mejores corredores de todos los tiempos y Damián Revuelta de la Asociación La Encerrona de Ampuero. Todos ellos superaron ampliamente las expectativas por lo que la reunión resulto amena e interesante, con muchas aportaciones del numeroso público asistente.

Quedó claro a lo largo de la tarde que la riqueza y la diversidad, en cuanto a festejos taurinos populares se refiere, hace muy difícil establecer unas pautas comunes para todos ellos, puesto que lo que puede resultar adecuado e incluso imprescindible en un caso, es o puede ser contraproducente en otro. Paradójicamente, los distintos Reglamento Taurinos Regionales parecen ignorar esta circunstancia, pretendiendo que todos los festejos se corten por el mismo patrón.

Y sin embargo, dejando clara la multiplicidad de festejos taurinos, dos conclusiones se abrían paso a través de las horas. En primer lugar, reforcé la convicción ya adquirida de que a todos nos preocupa lo mismo. La charla se podría haber desarrollado en cualquier otro punto de la geografía. Porque cuando el aficionado levanta la mano desde el fondo de la sala pidiendo la palabra, su intervención refleja la misma inquietud que la sentida por otros aficionados de cualquier parte de España.

De manera especial, preocupa el gran salto existente en la actualidad entre los encierros hechos con carretones y los de verdad. Los jóvenes se ven privados de la posibilidad de aprendizaje para enfrentarse a toros reales. Pero, reconozcámoslo, este asunto probablemente no tenga marcha atrás. En efecto, un accidente serio (no digamos el fallecimiento) de un menor de edad en un encierro infantil sería un asunto de la máxima gravedad sin justificación posible. Se debe imponer, por tanto, la imaginación para intentar suplir esa carencia, para que el chaval que tiene esta afición pueda perfeccionar sus cualidades paulatinamente, progresivamente, adquiriendo los recursos suficientes para salir airoso cuando lo que aparece al fondo de la calle es una manada compuesta por varios hermanos de 500 kilos.     

La segunda conclusión fue comprobar una vez más cómo el motor que mueve todo esto se alimenta de la ilusión de los organizadores. Conozco esta faceta de primera mano y les aseguro que los medios siempre son escasos. Por suerte, nunca falta un grupo que dedica tiempo, esfuerzo y algo más para que estas actividades salgan adelante. Claro que siempre tendrán un privilegio: serán los únicos responsables cuando las cosas no discurran por el camino apetecido. Si todo sale bien, la primera persona del plural se empleará por muchos otros con inusual frecuencia. 

Lo dicho hasta ahora, a primera vista, puede parecer preocupante. Y sin embargo, tenemos casi todo para afrontar el futuro con optimismo: una problemática homogénea es una oportunidad para unirnos, para apoyarnos. Los problemas son de todos y son comunes, por lo que será mucho mas efectivo afrontarlos juntos. Y hacerlo con la ilusión que demostraron los organizadores es el mejor seguro para superar los obstáculos que el porvenir nos pueda deparar.

 

 

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